La heroina es sin
duda alguna, una de las más peligrosas drogas, de mayor difusión
y cuya dependencia más rápidamente se contrae (dos
a tres semanas).
En las primeras tomas el efecto psíquico es muy fuerte, pero
se va reduciendo hasta ser desplazado por la necesidad física
para combatir el síndrome de abstinencia.
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La mezcla o corte suele entre la heroina y otras drogas
como anfetaminas, o excipientes tales como yeso, talco, quinina
y estricnina, sustancias que son fáciles de confundir con
el elemento principal.
Pasividad y reducción de impulsos agresivos son consecuencias
típicas del tóxico, pese a la acción euforizante
que también posee. Tomada por vía nasal o fumada,
la heroina tiene efectos similares a la morfina. Luego del
efecto placentero de la heroina sigue un estado de malestar generalizado
que produce un descenso en picada con sentimientos de profunda depresión,
que derivan en la necesidad de usarla nuevamente. |